sábado, 21 de junio de 2014

Un nuevo comienzo para una misma historia

Hace un par de días, no sé muy bien por qué, decidí escribir de nuevo el principio de una historia (de ésas que no me atrevo a llamar novela aunque va camino de serlo, sea publicada o no) que tengo casi terminada. Más que decidirlo, no pude evitarlo.
Es cierto que hacía tiempo que quiero reescribirla, pero no quería empezar a hacerlo hasta haberla terminado, al menos como borrador... Pero desde que escribí las primeras palabras de esta historia hasta ahora ha pasado tanto tiempo que mi estilo ha cambiado y la historia ha madurado y evolucionado con matices diferentes dentro de mi cabeza... Así que había llegado un punto en el que no podía seguir escribiendo de forma cómoda y fluida los pocos capítulos que me quedan... Y llegué a un punto muerto del que creí que no iba a salir. Así que supongo que mi empeño por no reescribir hasta tener un borrador terminado era, en realidad, lo que me impedía ya no simplemente terminarlo, sino seguir escribiendo en sí.
He intentado seguir con la historia varias veces en el último año... Puede que más... Y tras dos frases tenía que parar porque no me gustaba cómo me quedaba. Sin embargo, reescribir la primera escena me entusiasmó como hacía mucho que no lo hacía esta historia, las palabras parecían venir solas para contar otra versión de un mismo comienzo, en esencia igual pero diferente...


"Ya se hacía difícil ver en el interior de aquella sala sin ventanas, entonces desordenada, llamada "El Santuario". La luz rojiza ya casi muerta del atardecer que lograba entrar por el tragaluz del techo no era suficiente para distinguir un símbolo de otro de los que Ailenna intentaba descifrar, no sin la muy necesaria ayuda de antiguos tomos tan viejos que el polvo formaba ya parte intrínseca de ellos. Por eso fue tan reacia a admitir que lo había conseguido. 
Sólo tras iluminar El Santuario con una potente esfera de luz que hizo levitar sobre su cabeza y repasar sus notas más de cinco veces, Ailenna permitió que primero la euforia e inmediatamente después el pánico la invadiese. Lo había conseguido, sí. Había descifrado la profecía oculta tras el texto de las Tablas Antiguas. Había descubierto que el fin de todo el mundo conocido se acercaba."

miércoles, 18 de septiembre de 2013

A vueltas con Kate

Kate, la mensajera que no es mensajera. He imaginado mil veces su "presentación"... En primera persona, en tercera, en presente y en pasado... Éste es uno de los primeros (y más breves) borradores que escribí para su introducción en la historia, aunque sigo (y seguiré, me temo) a vueltas con ella:

Probablemente era el dinero ahorrado durante largas jornadas de trabajo. O algún objeto valioso que cambiar por sustento durante algunas semanas, aunque ahora que se acercaba el invierno el valor de todo lo que no fuera alimento caía en picado. Seguro que iba acompañada de una carta llena de añoranza y buenos deseos para alguien querido; una esposa, unos hijos, una madre viuda... En realidad no me importaba lo que fuera. Lo único que me importaba era llevar el envío a su destinatario.
No, no soy mensajera, al menos no oficialmente, aunque podría serlo si quisiera, que no quiero. Bueno, podría dentro de dos años. No es posible hacer las pruebas de selección para ser mensajero hasta los dieciocho, aunque estoy segura de que podría pasarlas desde los doce.

Por cierto, si alguien se lo pregunta, es uno de los dos personajes que aparecen en Fragmento incoherente, del otro hablaré en otra entrada.

jueves, 22 de agosto de 2013

Empezar

Como siempre a la hora de escribir, empezar es lo más difícil. O al menos, empezar por el principio, uno de esos que de verdad deje sensación de comienzo, de introducción a una historia de las que no se pueden dejar de leer porque cobra vida propia y decide atraparte.
Un blog es, en esencia, como una de esas historias. Y como ellas, lo difícil es saber cómo empezar... Hasta que me di cuenta de que ya había empezado. No aquí, en este blog, pero ya había empezado a contar esas historias que no son personales (aunque llevan parte de mí) en otro blog pensado sólo para transmitir emociones. 

Ése fue el comienzo, sin darme cuenta siquiera, de este Cuaderno de notas de un escritor:

-Prólogo de una historia incoherente, aún por terminar

-Fragmento incoherente