Kate, la mensajera que no es mensajera. He imaginado mil veces su "presentación"... En primera persona, en tercera, en presente y en pasado... Éste es uno de los primeros (y más breves) borradores que escribí para su introducción en la historia, aunque sigo (y seguiré, me temo) a vueltas con ella:
Probablemente era el dinero ahorrado durante largas jornadas de trabajo. O algún objeto valioso que cambiar por sustento durante algunas semanas, aunque ahora que se acercaba el invierno el valor de todo lo que no fuera alimento caía en picado. Seguro que iba acompañada de una carta llena de añoranza y buenos deseos para alguien querido; una esposa, unos hijos, una madre viuda... En realidad no me importaba lo que fuera. Lo único que me importaba era llevar el envío a su destinatario.
No, no soy mensajera, al menos no oficialmente, aunque podría serlo si quisiera, que no quiero. Bueno, podría dentro de dos años. No es posible hacer las pruebas de selección para ser mensajero hasta los dieciocho, aunque estoy segura de que podría pasarlas desde los doce.
Por cierto, si alguien se lo pregunta, es uno de los dos personajes que aparecen en Fragmento incoherente, del otro hablaré en otra entrada.