Es cierto que hacía tiempo que quiero reescribirla, pero no quería empezar a hacerlo hasta haberla terminado, al menos como borrador... Pero desde que escribí las primeras palabras de esta historia hasta ahora ha pasado tanto tiempo que mi estilo ha cambiado y la historia ha madurado y evolucionado con matices diferentes dentro de mi cabeza... Así que había llegado un punto en el que no podía seguir escribiendo de forma cómoda y fluida los pocos capítulos que me quedan... Y llegué a un punto muerto del que creí que no iba a salir. Así que supongo que mi empeño por no reescribir hasta tener un borrador terminado era, en realidad, lo que me impedía ya no simplemente terminarlo, sino seguir escribiendo en sí.
He intentado seguir con la historia varias veces en el último año... Puede que más... Y tras dos frases tenía que parar porque no me gustaba cómo me quedaba. Sin embargo, reescribir la primera escena me entusiasmó como hacía mucho que no lo hacía esta historia, las palabras parecían venir solas para contar otra versión de un mismo comienzo, en esencia igual pero diferente...
"Ya se hacía difícil ver en el interior de aquella sala sin ventanas, entonces desordenada, llamada "El Santuario". La luz rojiza ya casi muerta del atardecer que lograba entrar por el tragaluz del techo no era suficiente para distinguir un símbolo de otro de los que Ailenna intentaba descifrar, no sin la muy necesaria ayuda de antiguos tomos tan viejos que el polvo formaba ya parte intrínseca de ellos. Por eso fue tan reacia a admitir que lo había conseguido.
Sólo tras iluminar El Santuario con una potente esfera de luz que hizo levitar sobre su cabeza y repasar sus notas más de cinco veces, Ailenna permitió que primero la euforia e inmediatamente después el pánico la invadiese. Lo había conseguido, sí. Había descifrado la profecía oculta tras el texto de las Tablas Antiguas. Había descubierto que el fin de todo el mundo conocido se acercaba."